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El Barça se divierte con la clásica goleada ante un Real Madrid roto (2-6)

Centro de datos del Real Madrid-Barcelona

El Clásico femenino solo tiene un color, el azulgrana. Da igual cuando leas esto. Es tal la diferencia de juego y de calidad, y tienen las culés tan comida la moral a las madrileñas, que no importa nada cómo de bien y en forma lleguen las blancas. Se presentaron éstas al partido con siete triunfos consecutivos entre Liga y Champions, los cinco últimos con la portería imbatida. Pero a los seis minutos ya iban perdiendo. Y a los 12, ya habían recibido el segundo. 

El Barça, una máquina bien engrasada que no pierde desde el 2 de noviembre del año pasado, no se inmutó después de la primera llegada de Linda Caicedo y Feller a su área. Tras una jugada de 'toco y me voy', Alexia Putellas cedió a Patri Guijarro, quien le devolvió la bola con un pase filtrado a la espalda de la zaga, y la exBalón de Oro fue muy generosa para eliminar a Misa con un pase de gol a Pajor, que marcó el 0-1 a puerta vacía

Poco después llegó un centro bombeado de Vicky López, el cabezazo en el segundo palo de Brugts, y el fallo en el despeje hacia atrás de Misa que terminó convirtiéndose en el 0-2. 

Por suerte para el Madrid, la portera internacional se redimió ganándole un mano a mano a Pajor, que ya se relamía con su doblete. Estaba muy tocado el equipo local. Eran momentos en los que las catalanas gozaban con interminables posesiones. Las de Romeu parecían estar en un entrenamiento y no en unos cuartos de final de Liga de Campeones. Lo veían tan fácil... que las pillaron con la defensa muy adelantada. Athenea habilitó entonces a Linda Caicedo, que se escapó en velocidad, se plantó ante Cata Coll, la regateó con una sangre fría como el hielo y marcó el 1-2. 

Ya llovía menos. O no. Porque en la siguiente acción, un saque de esquina lanzado por Claudia Pina lo remató sin problemas Irene Paredes para volver a congelar al eterno rival con el 1-3.

A pesar de los golpes y del resultado, las madridistas lo siguieron intentando yéndose hacia arriba. Tuvieron una buena ocasión de Däbritz, pero Cata Coll atajó bien colocada. El resto de la primera parte fue un querer de las locales y un poder de las visitantes, que dominaron a placer siendo fieles a su adn. 

Tras el reposo del descanso, volvieron las hostilidades con un Madrid más agresivo en la presión, rondando más el área blaugrana, aunque sin rematar a portería. Todo lo contrario de un Barça al que no le hizo falta nada para volver a marcar. De nuevo, como en la primera mitad, su primer disparo acabó en gol. Pajor se volvió a ver las caras con Misa y esta vez no dudó en armar el tiro para hacer el 1-4. 

No sólo el partido sino los cuartos de final ya estaban más que decididos. Pero por si las moscas, en una acción individual de Graham, fue Vicky López quien aprovechó su centro para firmar la manita. 

A pesar de todo, de esa temible efectividad culé, las chicas de Pau Quesada siguieron intentando recortar distancias. Linda Caicedo, de nuevo la colombiana, se las arregló solita para colocar el balón en la escuadra y hacer el 2-5, aún con más de media hora por delante para el final. 

Pero quien más y quien menos sabía que el marcador no se quedaría ahí. Y que era el Barcelona el que más opciones tenía de volver a anotar. Así fue. Un penalti de Holmgaard a Graham, donde tocó a la vez balón y pierna, ya rozando el minuto 90, lo transformó Alexia Putellas en el 2-6.

Más castigo para el Real Madrid. Más premio para un Barça infinitamente superior. Y ojo que este fin de semana se repetirá el partido en la Liga F. Y después, la vuelta de estos cuartos de Champions. Un drama para las merengues. Un fiestón para las culés. 

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