ADVERTISEMENTS

El Rayo se permite soñar en una temporada histórica

El Rayo de Íñigo Pérez ha construido una temporada que ya forma parte de la memoria de Vallecas. Más allá de los resultados, el equipo ha encontrado una identidad reconocible: presión alta, valentía con balón y una competitividad feroz ante rivales con más presupuesto y plantilla. El técnico navarro ha conseguido que el Rayo juegue sin complejos, mezclando tramos de fútbol eléctrico con una solidaridad defensiva que explica por qué el equipo ha sido capaz de competir en Liga y firmar una aventura histórica en Europa.

Isi y De Frutos, claves

En ese ecosistema, Isi Palazón ha vuelto a ser el alma emocional del equipo. No siempre aparece en las estadísticas, pero casi todo pasa por él: pausa, imaginación, último pase y liderazgo competitivo. Isi representa la personalidad del Rayo de Íñigo Pérez, un equipo que se atreve a jugar incluso en escenarios grandes. Su temporada también ha tenido momentos de tensión, como la polémica sanción que agitó al club y al vestuario, pero incluso en medio de esa tormenta su figura salió reforzada dentro del grupo.

Si Isi ha sido el cerebro, Jorge de Frutos ha sido el desequilibrio constante. Sus números reflejan impacto, pero su importancia va más allá de los goles. Ha dado profundidad, agresividad en transición y una amenaza permanente desde banda, convirtiéndose en el futbolista más determinante en el último tercio del campo. El Rayo ha encontrado en él un atacante capaz de sostener al equipo en partidos cerrados y de romper defensas con metros por delante. Su crecimiento competitivo explica buena parte de la evolución ofensiva del conjunto franjirrojo.

Otro nombre capital ha sido Pathé Ciss. El senegalés ha dado equilibrio a un equipo que vive muchas veces al límite. Su despliegue físico, su capacidad para abarcar campo y su agresividad en los duelos han sostenido al Rayo en noches de máxima exigencia. Íñigo Pérez ha utilizado a Ciss como ancla, como interior físico e incluso como pieza para incomodar a rivales superiores. Cuando el equipo ha necesitado resistir, aparecer en segundas jugadas o competir desde el choque, ahí ha estado Ciss, probablemente en la temporada más madura desde que llegó a Vallecas.

Y alrededor de ellos ha crecido un colectivo reconocible: Batalla sosteniendo partidos decisivos, Lejeune liderando atrás, Álvaro García atacando espacios y futbolistas como Ilias Akhomach, Óscar Valentín o Alemão elevando el nivel competitivo del grupo. El mérito de este Rayo está en haber hecho creer a todos que podía competir contra cualquiera. La final europea no aparece como una casualidad, sino como la consecuencia lógica de un equipo que ha convertido la intensidad y la fe en una forma de jugar y de vivir el fútbol.

_______

Disfruta de una selección de partidos de LaLiga en Movistar +

___

Outras notícias